La organización de debates políticos tiene retos en muchas dimensiones.
El diseño del formato es quizá el principal tema. Requiere cumplir que principios básicos:
- Equidad. Los debates deben ser equitativos, de tal manera que todos los y las candidatas que participen tengan las mismas condiciones de tiempo, dinámica, capacidad de desenvolvimiento, uso del escenario, temas libres y temas pactados.
- Imparcialidad. Que la participación de panelistas, moderadores, conductores o terceras personas que no sean candidatos, se comporten de manera imparcial que mantengan un comportamiento similar con los debatientes.
También que las dinámicas que conforman el debate se realicen por igual entre todos los candidatos. - Que se debata. La regulación de debates en México obliga a que estos se realicen cuando por lo menos asistan 2 de los contendientes. Es decir, no se podría desarrollar un debate si asiste un solo candidato o candidata y porque tendría el evento para una sola persona de manera involuntariamente ventajosa.
- Todos los candidatos. La ley en México también obliga a que los eventos denominados debates sean invitados todos los y las candidatas registradas oficialmente. Esto ha sido el principal impedimento para que organizaciones cívicas, educativas, empresariales, medios de comunicación, etc, desistan de organizar este tipo de eventos políticos, sobre todo cuando en una contienda hay demasiados candidatos que no son competitivos.
En un debate los candidatos punteros procuran no asistir para no debatir con contendientes que no tienen ninguna posibilidad de ganar y que sólo se benefician con la exposición pública en este tipo de eventos que no tendrían en su actividad diaria de campaña.